Etiqueta: Sonrisa

Hablando con imágenes

Como algunos ya sabéis estoy haciendo un curso de fotografía, impartido por La Cámara Roja, en el que estoy aprendiendo a conocer cuanta luz entra en la imagen que deseo realizar, controlando en primer lugar el ISO según la luminosidad que haya en el ambiente, la velocidad a la que disparo para congelar el movimiento, por ejemplo en fotografía deportiva, o saber ver qué amplitud uso de diafragma para destacar un motivo o tener profundidad de campo.

Empecé en esto de la fotografía hace tres años debido a buscar distintas alternativas a entrenar para mi tiempo libre y decidí ir a fotografiar e inmortalizar momentos en las competiciones de mis amigos y hermanos o en los partidos de fútbol de mi prima.

Me encantaba hacer las fotos casi siempre en automático, tengo un objetivo medio y una reflex Semiprofesional a si que no salían nada mal, pero he querido ya empezar a ser más creativo y sacar la foto que busco en cada momento. Me gusta bastante la fotografía deportiva pero también inmortalizar paisajes o retratos, imágenes que voy compartiendo en mi página de facebook “La Voz De Pablo Fotografía

El pasado lunes en clase nos enseñaron algo que me pareció verdaderamente interesante. Aprendimos a destacar un motivo haciendo una medición de luz puntual sobre este. Muy útil para un atardecer y una silueta, un punto de luz en medio de la oscuridad o incluso un retrato. Pues bien, para ir cogiendo el truco teníamos que imitar al gran Irving Penn y su foto a Picasso.

Bien es cierto que no dispongo de material como algún tipo de flash para darle tanta luminosidad y tuve que jugar más con la luz que proporcionaba una ventana pero la verdad es que el resultado no ha sido del todo malo, incluso admitiré que me ha encantado y la considero una de mis mejores fotografías (tal vez por que es mi padre) aunque estoy seguro de que irá a mejor

Ni yo soy Irving Penn ni mi padre es Picasso pero creo que este dúo no tiene nada que envidiarles.

 

¿O tú que opinas?

EL VALOR DE LAS COSAS NO ESTÁ EN EL TIEMPO QUE DURAN, SINO EN LA INTENSIDAD CON QUE SUCEDEN

Despierto, me abrigo, cojo la riñonera, salgo de la tienda, miro a mi alrededor y sonrío con la cantidad de tiendas que hay, me cuelgo la pañoleta al cuello, saludo a mi kraal de educadores y entro en las tiendas de mis niños para despertarlos con un beso.


Para ir necesitaba que mi neuropsicóloga me diese una semana sin rehabilitación presencial para poder enganchar los 10 días de la celebración de este. Acordamos que si ideábamos un plan de trabajo, unas pautas y una serie de ejercicios a realizar, yo podría ir con mi Grupo Scout a la celebración del  primer JamScout en España donde nos íbamos a juntar un total de 4891 scouts en Covaleda, Soria.

Teníamos varias cosas que trabajar como eran mi problema de la asertividad, frustración, memoria para recordar cosas que no tenían sucesión lógica. Estuvimos algunas semanas ideando trucos, pautas y estrategias a seguir para poder superar cada uno de estos déficits y/o explicarlos de forma sincera y abierta para no quedarme vendido.

 

Muchos amigos o conocidos no entendían el por qué  de dejar de lado los entrenamientos para irme en mitad del monte con 23 críos a nuestro cargo y miles de personas “desconocidas”, durmiendo en un saco y en medio del campo. No se puede explicar, (actividades, juegos, rutinas, servicios, marchas, risas, conversaciones, piques) para entender lo que es ser scout hay que vivirlo.


Con todo listo, pautas, trucos, libreta y boli en la riñonera, mochila a la espalda, pañoleta al cuello y rumbo a Soria para disfrutar de otro campamento de verano.

 

 


Sabía que iba con un kraal muy bueno donde se trabaja muy bien y con un grupo de críos con los que es imposible no sonreir y no pasarlo en grande y así fue, el Grupo Scout Loyola nunca defrauda y la verdad es que vivimos momentos maravillosos. Sabíamos que todo iría bien entre nosotros y esperábamos que fuese igual o parecido con los Grupos que nos había tocado compartir las actividades.

 

Los primeros días lo pasé algo mal, eran muchos nombres y no quería fallar pasé de los críos y me centré solo en los responsables y los grupos, tuve que ir escribiéndolos en la libreta con el algunos trucos como había trabajado con mi Neuro (Gafas, coordinador, risas, grupo uniformado, canarias, mamá, Delfín, colores de la pañoleta, pressing kiss,nombre de mi hermana..) para ir recordándolos y echarle varios vistazos en los tiempos libres. La idea era disfrutar y trabajar en todo lo acordado con mi Neuro.

También tuve problemas con mi flexibilidad a la hora de tomar decisiones con otras personas, con los horarios, actividades, normas etc que me crearon algo de frustración puesto que no todo el mundo las llevaba a cabo y me creó una situación estresante con una compañera pero tras una charla con mi grupo de educadores (kraal) se habló y me ayudaron.

 

Pero nunca pensé que esto terminaría así, que tras nueve días disfrutando con las actividades, juegos, la ruta por Covaleda, los baños en el río, las comidas y canciones antes de llegar al comedor, los juegos con los niños, las risas y piques con los responsables, el pressing kiss, los tiempos libres, el cola-cao a media noche, las conversaciones profundas, los cabreos con los críos con escapatorias nocturnas incluidas…

Jamás pensé que encontraría nuevos amigos de distintos lugares de España con las que hablar desde el corazón, que jamás querría volver a casa gracias a la unión de todo Siroco coordinado por el gran Juampe del Grupo Scout San José. Que una parte de mi está ahora en Plasencia, Alicante, Huelva, Canarias, Jerez y Mallorca.

 

Me llevo las conversaciones con Silvia, Andrea e Isaac, las bromas y risas con Guille, Pingüi, David y Albert, los piques con Javi y Ana, los momentos con cada uno de los responsables de Siroco y con especial cariño me quedo con el último regalo y la última lágrima antes de subir al autobús, con cada abrazo al despedirme.

 

Como me dijo una amiga: “El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden.”

Linterna en mano subo al monte y contemplo las estrellas con Murcia iluminada a lo lejos, recuerdo conversaciones hasta las cuatro de la mañana o durante la marcha, piques, juegos, momentos, risas… 

Todo ha pasado como un pestañeo, echo de menos hasta los gritos, las colas de 45 minutos para entrar al comedor, las duchas de agua congelada, las peleas con los críos, los gritos… Ahora a seguir con la rehabilitación y trabajar para recuperar esos déficits o al menos saber cómo afrontarlos. Por supuesto volver a entrenar y prepararme el Medio Ironman de Cabo de Gata.

Contemplo cada una de las pañoletas que he intercambiado y me emociono, las guardaré con especial cariño al igual que sus camisetas. 

BENDITO JAMSCOUT. Soy feliz, bajo a casa y a dormir.

Quédate!

“Quédate, será segunda parte que ha salido bien”

Quédate con quien te comenzó a querer cuando ni tu mismo lo hacías. 

Quédate con ese apoyo que te permitía andar sin caerte.

Quédate con esa cafeína vital en las horas de estudio.

Quédate con esa sonrisa cómplice 24h.

Quédate con sus mimos en las noches de insomnio.

Quédate con ese último beso en la estación.

Quédate con la que deja los platos sucios en el fregadero en vez de en el lavavajillas.

Quédate con quien pierda un tornillo junto a ti.

Quédate con esa llamada para liberar tensiones del día.

Quédate con esa manía de olvidarse de tu tostada para desayunar.

Quédate con ese corazón que no entiende de distancias.

Quédate con quien comparta tus tonterías.

Quédate con quien te bese cada día como si no hubiese un mañana.

Quédate con el abrazo del reencuentro.

Quédate con esa malafollá impregnada de sonrisas.

Quédate con quien destaque tus pocas virtudes y aparque tus mil defectos.

Quédate con quien te llene de vida.

Quédate con ese bebé que ilumina tu día.

Quédate con ella.