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EL VALOR DE LAS COSAS NO ESTÁ EN EL TIEMPO QUE DURAN, SINO EN LA INTENSIDAD CON QUE SUCEDEN

Despierto, me abrigo, cojo la riñonera, salgo de la tienda, miro a mi alrededor y sonrío con la cantidad de tiendas que hay, me cuelgo la pañoleta al cuello, saludo a mi kraal de educadores y entro en las tiendas de mis niños para despertarlos con un beso.


Para ir necesitaba que mi neuropsicóloga me diese una semana sin rehabilitación presencial para poder enganchar los 10 días de la celebración de este. Acordamos que si ideábamos un plan de trabajo, unas pautas y una serie de ejercicios a realizar, yo podría ir con mi Grupo Scout a la celebración del  primer JamScout en España donde nos íbamos a juntar un total de 4891 scouts en Covaleda, Soria.

Teníamos varias cosas que trabajar como eran mi problema de la asertividad, frustración, memoria para recordar cosas que no tenían sucesión lógica. Estuvimos algunas semanas ideando trucos, pautas y estrategias a seguir para poder superar cada uno de estos déficits y/o explicarlos de forma sincera y abierta para no quedarme vendido.

 

Muchos amigos o conocidos no entendían el por qué  de dejar de lado los entrenamientos para irme en mitad del monte con 23 críos a nuestro cargo y miles de personas “desconocidas”, durmiendo en un saco y en medio del campo. No se puede explicar, (actividades, juegos, rutinas, servicios, marchas, risas, conversaciones, piques) para entender lo que es ser scout hay que vivirlo.


Con todo listo, pautas, trucos, libreta y boli en la riñonera, mochila a la espalda, pañoleta al cuello y rumbo a Soria para disfrutar de otro campamento de verano.

 

 


Sabía que iba con un kraal muy bueno donde se trabaja muy bien y con un grupo de críos con los que es imposible no sonreir y no pasarlo en grande y así fue, el Grupo Scout Loyola nunca defrauda y la verdad es que vivimos momentos maravillosos. Sabíamos que todo iría bien entre nosotros y esperábamos que fuese igual o parecido con los Grupos que nos había tocado compartir las actividades.

 

Los primeros días lo pasé algo mal, eran muchos nombres y no quería fallar pasé de los críos y me centré solo en los responsables y los grupos, tuve que ir escribiéndolos en la libreta con el algunos trucos como había trabajado con mi Neuro (Gafas, coordinador, risas, grupo uniformado, canarias, mamá, Delfín, colores de la pañoleta, pressing kiss,nombre de mi hermana..) para ir recordándolos y echarle varios vistazos en los tiempos libres. La idea era disfrutar y trabajar en todo lo acordado con mi Neuro.

También tuve problemas con mi flexibilidad a la hora de tomar decisiones con otras personas, con los horarios, actividades, normas etc que me crearon algo de frustración puesto que no todo el mundo las llevaba a cabo y me creó una situación estresante con una compañera pero tras una charla con mi grupo de educadores (kraal) se habló y me ayudaron.

 

Pero nunca pensé que esto terminaría así, que tras nueve días disfrutando con las actividades, juegos, la ruta por Covaleda, los baños en el río, las comidas y canciones antes de llegar al comedor, los juegos con los niños, las risas y piques con los responsables, el pressing kiss, los tiempos libres, el cola-cao a media noche, las conversaciones profundas, los cabreos con los críos con escapatorias nocturnas incluidas…

Jamás pensé que encontraría nuevos amigos de distintos lugares de España con las que hablar desde el corazón, que jamás querría volver a casa gracias a la unión de todo Siroco coordinado por el gran Juampe del Grupo Scout San José. Que una parte de mi está ahora en Plasencia, Alicante, Huelva, Canarias, Jerez y Mallorca.

 

Me llevo las conversaciones con Silvia, Andrea e Isaac, las bromas y risas con Guille, Pingüi, David y Albert, los piques con Javi y Ana, los momentos con cada uno de los responsables de Siroco y con especial cariño me quedo con el último regalo y la última lágrima antes de subir al autobús, con cada abrazo al despedirme.

 

Como me dijo una amiga: “El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad con que suceden.”

Linterna en mano subo al monte y contemplo las estrellas con Murcia iluminada a lo lejos, recuerdo conversaciones hasta las cuatro de la mañana o durante la marcha, piques, juegos, momentos, risas… 

Todo ha pasado como un pestañeo, echo de menos hasta los gritos, las colas de 45 minutos para entrar al comedor, las duchas de agua congelada, las peleas con los críos, los gritos… Ahora a seguir con la rehabilitación y trabajar para recuperar esos déficits o al menos saber cómo afrontarlos. Por supuesto volver a entrenar y prepararme el Medio Ironman de Cabo de Gata.

Contemplo cada una de las pañoletas que he intercambiado y me emociono, las guardaré con especial cariño al igual que sus camisetas. 

BENDITO JAMSCOUT. Soy feliz, bajo a casa y a dormir.